Better High. Rally de Galapagar 2012
Esperaba tan poquito, que tal vez por eso lo poco que hice me ha alegrado. Puede que no hiciese una gran carrera, si se miran los datos fríamente, pero lo cierto es que me quedé muy contento, y un día después, sigo igual decontento, así que, ¿para qué mirar nada más?
Como dije el otro día, esta era la primera vez que participaba en el Rally de Galapagar, ya fuese con la nueva denominación o con la anterior de Rally de los Embalses. Es curioso, porque cuando pregunté por primera vez a mi primo Enrique sobre qué maratones estaban bien para iniciarse en esto, el primero que me dijo fue este, y automáticamente se convirtió en objetivo. Pero como comenté ayer, ya fuese por el tiempo, o por las malas críticas que leí, no ha sido hasta tres años y cinco pruebas después de haber empezado a correr maratones que he tomado la salida en Galapagar. Y me alegro de haberlo hecho este año, puesto que como ha dicho un compañero del ForoMTB ha pasado de ser la peor marcha de Madrid a convertirse en todo un éxito.
El Madrugón
Si algo tiene de bueno esto de entrar a trabajar tan pronto como entro yo es que levantarte un domingo a las 6.00 de la mañana es algo casi rutinario. Así que nada, a esa hora me levanté, desayuné bien y tiré para Galapagar. Al llegar me encuentro la furgo de mi primo El Patrón, y como había sitio al lado, aparqué junto a él. Pensaba que estaría desayunando y qué va, luego lo vi salir de la furgo con legañas casi, que se había estado echando un sueñecito. El objetivo de llegar tan pronto era intentar evitar que en la entrega de dorsales se me hiciese tarde y empezase con las prisas y los nervios. Pero claro, una cosa es ir bien de tiempo y otra llegar con dos horas de adelanto a la salida. Evidentemente, no había ni el tato para coger dorsales, la gente empezó a llegar cuando salía yo con mi dorsal. El 667, repetía el número que elegí en mi primera participación en Colmenar. De vuelta al coche, me dediqué a estirar un poco la espalda y el cuello para hacer tiempo a que llegase alguien con quien ponerme a hablar. Salió Kike al rato de la furgo, y hablando con él y tal, se fue acercando la hora de salida. Luego me encontré al resto de compis del club que fueron, y al Peloss, al que hacía un montón que no veía… de hecho, sobre una bici no nos veíamos desde una semana después de participar en los 88 de Mamooth, mi primer maratón.
Primeros kilómetros
LLegaba yo a esta carrera con muchas dudas y he de admitir que incluso el sábado no tenía las sensaciones que suelo tener antes de una carrera de estas. No me veía metido y me daba la sensación de que tenía poca ilusión. Casi me daba la impresión de estar cumpliendo un trámite. Es tontería puesto que nadie me obligaba a inscribirme, pero no sé, que no me veía. LLegaba con un gran bloqueo mental en cuanto al manejo de la bici, y con muchas dudas sobre mi estado físico. Vamos, que cuando decía que esperaba como mucho quedar entre los veinticinco últimos, no exageraba. La semana anterior habíamos hecho una ruta similar en desnivel con el club por la zona donde me caí el año pasado en Colmenar y me había arrastrado malamente. Tanto me había arrastrado que en la bajada en la que me caí en la carrera de Colmenar bajé totalmente acojonado, y luego, en la trialera del puente de la Marmota, me había bajado de la bici… la primera vez que hacía eso en la Marmota.
Así que en ese estado de dudas llegaba yo a la carrera. Tan mal me veía que no quise líos y me quedé al final del pelotón en la salida. Me sentía con poca confianza en el manejo de la bici, y prefería llegar a las primeras bajadas al final, puesto que si había algún incidente, se vería de lejos y daría tiempo a frenar. Es que había leído algo de que una bajada estaba muy jodida y de que se esperaba que entonces se fuese aún en grupo y tal y pascual; incluso me influyó que Kike me dijese que hace años se cayó en esta carrera y acabó en el hospital Así que nada, al final del pelotón. Pero es que cuando salimos comenzando con el tramo neutralizado, el final del pelotón era un coñazo, se iba despacísimo, se paraba todo el mundo porque se formaban tapones… nada, que en cuanto empecé a ver huecos, intenté meterme. Ya una vez lanzada la carrera intenté remontar todo lo posible, pero veía que me costaba. Me planteé ir la carrera tratando de remontar, pero he de decir, honestamente, y a riesgo de parecer prepotente, que mi lugar no era el final del pelotón. Iba más rápido que muchos, pero al ir tan juntos, cada vez que conseguía adelantar a alguno, me taponaba otro y volvía a perder posiciones. En esto que llega una primera cuestecita con piedras, nada del otro mundo, pero se forma tapón por la gente que empieza a echar pie a tierra. Total, que me tengo que bajar, y hasta que consigo volver a meterme en carrera me pasan un montón. Encima, al volver a subirme a la bici arranqué la brida que sujetaba los cables del cambio de Halia, con lo que fui con los cables colgando toda la carrera. Los recogí como pude y pensé en llegar así hasta el primer avituallamiento. Luego se me olvidaría arreglarlos.

La parte de los senderos bordeando el embalse me pareció divertidísima y espectacular. (Foto propiedad de +mtb.com)
Pero antes de ese avituallamiento, había que pasar por las dos cuestas largas, las dos dificultades de la carrera. Una vez más tuve tiempo de arrepentirme de haber salido tan atrás, puesto que la velocidad que llevaban todos los que iban delante de mí era excesivamente baja. Sobre todo en la primera subida, apenas había un solo sitio para rodar pues la otra trazada estaba llena de piedras, así que me estaba comiendo la moral. Joder, mucho más rápido no podía ir, pero sí lo suficiente como para subir más cómodo. Y sin embargo ahí estaba, en mitad de un grupo numerosísimo, atrapado, sin poder adelantar, y con un calor de mil demonios. Había salido con maillot largo, debajo uno corto y debajo una camiseta interior… y me sobraba todo. Así que decidí bajarme de la bici, asumir seguir perdiendo posiciones pero con un poco de suerte podría encontrar un hueco libre para subir más cómodo.
De esta forma llego al primer punto de control con 1.21.18 y en el puesto 548. Bueno, entre los 25 últimos no iba, pero tampoco mucho mejor. No sé si la primera bajada estaba antes o después del punto de control, el caso es que en la bajada también me tocó desesperarme un poco. Mira que yo bajo mal y que encima estaba acojonado, pero coño, es que los había mucho peores, y me pillaron todos delante. Digo esto con todo el respeto, que lo último que pensé en hacer fue achuchar a estos compañeros. Si los podía pasar en algún punto, los pasaba, y si no, esperaba. Yo mismo he sentido lo que es que te achuchen en una bajada, así que como para hacer yo lo mismo. El caso es que podía haber disfrutado más de esa bajada porque aunque tenía su peligro por lo rota que estaba, se podía hacer bien estando atento a la trazada.
Después de esto, tocaba la segunda subida, en la que se podía coger a ratos distinta trazada. El caso es que en ese punto no me encontré bien, y viendo el calor que hacía (joder con febrero) y que estaba alto de pulsaciones, decidí bajarme un rato y empujar la bici. Patético, pero tampoco estoy en una forma como para alardear. De esta forma llegué al primer avituallamiento, y a partir de ahí, la segunda parte de la carrera.
El tontolculo la Mondraker
El perfil de la carrera se hacía totalmente diferente a partir de este punto, ya no había subidas fuertes y el terreno era eminentemente plano hasta el final, con algunas subidas y bajadas cortas. Últimamente pienso que me van más las segundas partes de las rutas o carreras. Hace unas semanas, en un entrenamiento por Pinto, al principio iba horrorosamente mal, pero después me empecé a sentir mejor y acabé bastante fuerte, si se puede llamar fuerte a cómo voy últimamente. En la Alpujarra y Pedal me pasó igual, la segunda parte la hice mucho mejor que la primera. Así que me animé un poco pensando en que a lo mejor me crecía un poco según pasasen los kilómetros. Para empezar, en un camino bastante divertido empecé tal vez demasiado animado. El caso es que no me encontraba mal, pero el pulsómetro marcaba 170 pulsaciones. Iba cogiendo a gente pero me faltaba ese punch para poder adelantarles. Así que, cuando esto pasaba, me ponía a una distancia prudencial del que me precedía y esperaba a una parte más favorable para pasarle. En esto me pasa uno de rojo con una Mondraker. Le miro adelantarme y pienso este revienta de aquí a nada. LLevaba una forma de pedalear muy rara, iba dando cabezazos como si se estuviese dejando la vida. No hay peor cosa que esa, aunque a todos nos pase lo de los cabezazos cuando vamos al límite, pero es que hay que procurar moverse lo menos posible porque si no, no sólo pierdes fuerza pedaleando, sino que la pierdes en cada cabezazo. El caso es que el tío este nos coge cosa de veinte metros a los dos con los que yo iba y a mí. Pensé que ya le cogería y que si no, daba un poco igual, si era mejor que yo, pues oye, felicidades.
Llega un tramo más ancho y adelanto a los dos con los que iba y de repente llegamos al pantano de Valmayor y a una carretera que lo rodea. En esto que veo que el de los cabezazos mira atrás y se para. Yo voy acelerando porque es bajada, pero al pasarle veo que se pega a mi rueda trasera. ¿Y este qué cojones hace? Pienso. Noto que es que viene viento de cara, claaaaro, por eso se ha parado este y se ha puesto detrás de mí, para ir a resguardo del viento. Es un comportamiento común en el ciclismo profesional, pero no deja de ser muy poco deportivo… y si lo es en el ciclismo profesional… ¿cómo lo es en una marcha de mountain bike y alrededor del puesto 500? Pues eso, poco deportivo y de un flipado que te pasas. Miro para atrás a ver si le da vergüenza y por lo menos hace como yo hago cuando voy detrás de alguien y se separa un par de metros. No. Vuelvo a mirar a ver si se da por aludido y no. ¿Qué hago, le dejo ahí? Es que no sé, es un poco patético que en la posición en que estamos nos pongamos así… no sé qué se cree que va a ganar, una cosa es la competitividad y otra cosa hacer el mamarracho como está haciendo este. Lo cierto es que, aunque suene prepotente (y ya van dos), me siento bastante superior a él, y me toca los cojones que vaya de listo. Si quieres ir a rueda, por lo menos lo dices compi, que voy mal y me pongo a rueda un poco, y yo te dejo. Pero en este plan… en este plan cargué plato grande, disminuí velocidad y de repente aceleré en abanico para abrirle hueco y que no me pueda coger rueda.
Evidentemente, no me siguió.
En este momento me entran las dudas. Lo normal es que me vuelva a coger más adelante, que tampoco estoy yo para hacer un despliegue de fuerzas. Pero por lo menos ya sabe que no le dejo coger rueda. El caso es que con el ritmo que he puesto cojo rápidamente al entrar en la zona del pantano a un terceto que iba unos cien metros por delante. La estrechez del sendero hace que no pueda adelantar, y como van a un ritmo cómodo, me quedo detrás del tercero a dos metros para no ir chupando rueda. Así vamos durante unos minutos hasta que llegamos a la cola del embalse, donde hay que bajarse de la bici y cruzar con ella al hombro. Lógicamente, vamos cruzando en orden… pero en esto que llega el de la Mondraker y cuando me iba a tocar cruzar…¡se me cuela! ¡Será gilipollas! En ese momento me descojoné de él, se necesitaba ser gilipollas. Pero a la vez decidí que, pasase lo que pasase, ese no entraba en meta por delante de mí. Puede que fuese lo mejor que me pudo pasar, porque a partir de ese momento, lo empecé a pasar genial, dando todo lo que tenía dentro. Encontré el acicate que me hacía falta para que esta no fuese una prueba más. Fue a partir de ese momento cuando de verdad disfruté. Cambié el chip completamente.
Si exceptuamos a este de la Mondraker, no me había pasado nadie desde que salí del primer avituallamiento. La gente ya iba lo bastante espaciada como para ir encontrándose grupos pequeños, así que se progresaba más rápido. Cuando crucé el pantano, lo más patético de este hombre de la Mondraker fue que lo primero que hizo fue quedarse atrancado en un pequeño bache que había formado una piedra. ¿Me pasas de esa manera para quedarte atrancado en una pequeña piedra? Aproveché y pasé la piedra limpiamente y le adelanté. Salió detrás de mí, pero rápidamente le cogí unos metros y llegué a la altura del que me precedía del terceto anterior. Lo pasé, después pasé a los otros dos y como tenía terreno libre por delante, apreté. Seguí cogiendo poco a poco a gente, muy con cuentagotas. Cada vez que veía que alguno se me acercaba por detrás, le invitaba a pasarme si iba más fuerte que yo, pero lo cierto es que aunque se me acercaban, ninguno mantenía mi ritmo. Estaba pasándomelo genial por los senderos rodeando el pantano, aunque me desvié sin querer en uno perdiendo el camino; tuve que cruzar un poco de campo para recuperar el sendero bueno. Así al final llegué al segundo avituallamiento.
Estaba encendido, quería que el de la Mondraker no me cogiese tiempo allí, así que, sabiendo que apenas había bebido agua entre el avituallamiento anterior y este, y que tenía suficiente en el camel para terminar, cogí un vaso de isotónica y un plátano que me daban en el avituallamiento y me los metí para dentro. Pedí otro de cada y en esto llegó el de la Mondraker. En apenas unos kilómetros desde la piedra le había sacado más de un minuto. Engullí el plátano y vacié el vaso de isotónica y volví a salir disparado. El sendero me estaba encantando, era divertidísimo, revirado, se podía correr por él. Por fin estaba sacándole partido a Halia. De repente me había olvidado de todos los problemas que había tenido para aprender a manejarla y me sentía muy ágil y seguro en el pilotaje, tumbando, frenando poco al torcer (además, el freno de atrás había empezado a hacer ruidos muy raros), me estaba divirtiendo muchísimo con mi bici. Eso sí que era lo que esperaba de una Kona Hei Hei 100.
El sendero terminaba a los pies de la última subida. Una vez más me había despistado del camino correcto, me había saltado algún desvío y junto con uno al que había alcanzado tuvimos que volver a hacer campo a través para enlazar con el camino bueno. Empezó una última subida que se me iba a hacer muy larga. Había gastado bastante desde que había pasado lo del tipejo este de la Mondraker y pensé que lo pagaría en esa última subida, pero la verdad es que sólo me pasó uno, mientras que yo adelanté a un auténtico montón de gente. La subida se dividía en dos partes, primero una recta y luego se torcía a la derecha y se cogía otro tramo recto y largo que parecía que no se acababa nunca. Intenté aguantar el ritmo del que me había adelantado, pero me había cogido quince metros y pese a que iba pasando a mucha gente, a ese no lo cogía. LLegó un momento en que decidí que él se merecía llegar primero y sólo intenté seguir adelantando al mayor número posible de gente. Al final llegamos a Galapagar en cosa de quince metros uno de Mammoth, este que me había adelantado y yo. El de Mammooth iba detrás del otro y llegando a una rotonda que llevaba a una recta tras la cual un giro de 90º te metía en meta, este de Mammooth aceleró. Aceleré yo también, pero pensé que era una tontería esprintar llegando en la posición en que estábamos. Allá cada cual, creo que es lícito hacerlo, y tampoco es reprochable, aunque no tiene mucho sentido. El caso es que el de Mammooth adelantó al otro, y el otro se puso a aplaudirle de forma irónica y a animarle como choteándose de él. Eso me pareció peor detalle, y entre eso, y que el tío este se estaba frenando, decidí pasarle yo también. Me dedicó las mismas burlas, pero vamos a ver, tampoco aceleré mucho más de cómo iba, ¿tenía yo que frenar porque él quisiera entrar despacio? Iba a dejarle entrar primero, pero la forma que tuvo de burlarse del de Mammooth me pareció poco elegante, así que había cumplido mi parte de juego limpio, no iba a frenar por respetar la posición a alguien que se estaba comportando de una forma tan estúpida. Si quieres ir frenando, frena, pero no te quejes si te adelantan.
Los tiempos
Al final, entré en la posición 444, con un tiempo de 3.39.41. En los tres puntos de control que hubo durante la prueba, habría progresado pasando en el primero el 548 con 1.21.18; en el segundo punto, ya en mitad del pique con el de la Mondraker, pasé el 464 con un tiempo de 3.08.16. En el punto tres pasé el 465 en 3.19.52. No estuvo mal la progresión, la verdad. Es más, si tomamos el tiempo invertido entre punto y punto, mi clasificación yendo de un punto de control a otro habría sido de 548 en llegar al primer punto, el 431 en llegar al segundo, el 411 en llegar al tercero y el 344 en llegar al último. No sé si es mérito mío o demérito del resto. La verdad es que a partir del pique con el de la Mondraker aceleré mucho y esto hizo que me tomase la carrera de otra forma. Intenté ir al límite, forzando tal vez más que en ningún otro maratón de los que he terminado. Así que, aunque esperaba tan poco, o quizá por ello, sin ser una gran clasificación, me dejó un gran sabor de boca. No estuvo nada mal el debut de Halia en las carreras.
La conclusión que me queda es positiva. Estoy mal de forma y pasado de kilos, como de costumbre (mi primo debería hacerme rebaja en la ropa porque cuando la llevo yo, la gente la ve más… se ve más cantidad de ropa y más despacio…), pero si comparo las sensaciones de un domingo a otro, el cambio ha sido sustancial. He pasado de no ir cómodo en la bici a sentirme con más ritmo. Y si lo comparo con el año pasado, la verdad es que me veo un pelín mejor. Me falta muchísimo punch, no es normal que me bajase de la bici en la subida en que me bajé. Tal vez tengo que intentar sufrir un poco en los entrenamientos. Para ello, empezaré a hacer series, a ver qué tal. Entre otras cosas, porque en apenas 20 días tengo carrera en Almería y esa es mucho más dura que esta. El marcador está de nuevo en empate, tres maratones en los que me retiré, y tres en los que he acabado. A ver si el maratón de El Ejido decanta la balanza a favor de los acabados. Habrá que entrenar duro.
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